Portada: Buda Town: 16 años contra todo pronóstico

Puertas adentro · 4 de noviembre de 2026 · 7 min de lectura

Buda Town: 16 años contra todo pronóstico

Cuatro presidentes, crisis, inflación y una mudanza que casi sale mal. Emiliano Brocca cuenta cómo Buda Town sobrevivió 16 años, por qué nunca se convirtió en cadena y qué no volvería a sacrificar.

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En Argentina, un restaurante puede tener una cocina extraordinaria, clientes fieles y una marca reconocida. Y aun así, nada le garantiza llegar al año siguiente. Buda Town lleva 16.

Tres platos de Buda Town, en la mesa.
Tres platos de Buda Town, en la mesa.

Desde diciembre de 2009, el restaurante atravesó crisis económicas, devaluaciones, una pandemia y cambios profundos en la manera de consumir gastronomía. Hoy, desde su esquina de Duarte Quirós 802, sigue ofreciendo una experiencia inspirada en las calles de Hong Kong, con el wok como protagonista y una carta que conserva buena parte de sus clásicos.

¿Cómo se sobrevive a todo eso?

“Si me preguntás, no sé. Si me pongo a analizar, creo que el contexto siempre influye, el contexto social y económico del momento siempre influye. Pero después también hay otra parte, que es lo que uno hace para adentro, ¿no?”, responde Emiliano Brocca, su fundador.

“Por ahí los momentos en que se retrae el consumo son momentos en los cuales uno puede aprovechar, mirar para adentro, ver en qué está gastando más, en qué menos, optimizar. Yo por lo menos, siempre que pasan esos momentos en que el consumo se contrae, trato de hacer eso”.

Si bien el contexto influye, también influye mucho lo que uno hace puertas para adentro.

Emiliano Brocca, Buda Town

El plato más vendido empezó con clientes enojados

Si algo sorprende de la historia de Buda Town es que su crisis más difícil no estuvo directamente relacionada con la economía argentina. Fue una decisión propia: mudarse para crecer.

Pollo al limón miti-miti, el que más se pide hoy.
Pollo al limón miti-miti, el que más se pide hoy.

“Hice un movimiento pensando en crecer, y la verdad que fue duro. Perdimos un montón de clientes, cambiamos la carta, modificamos un montón de cosas e implementamos los miti-miti”.

La nueva propuesta provocó una reacción inesperada.

Cuando lo incorporamos, la gente no lo entendía. Nos puteaban.

Emiliano Brocca, Buda Town

“En Google nos bajaron un montón el promedio. Fue bastante conflicto, resistencia al cambio, la verdad”.

Lo extraordinario es cómo terminó aquella historia: los miti-miti son hoy el plato más vendido de Buda Town.

“Después empezamos a acomodar un poco el barco y finalmente nos pudimos acomodar. Creo que el más duro fue el cambio de local. Yo dije: hago este movimiento para crecer, para mejorar la instalación, y al principio fue lo contrario”.

Ni siquiera la pandemia fue tan complicada. Buda Town había desarrollado el delivery mucho antes de que se convirtiera en una necesidad para tantos restaurantes.

“Nosotros siempre tuvimos el delivery bastante desarrollado. Los primeros uno o dos meses quedamos con el equipo mínimo. Después, cuando se empezó a activar el consumo, por lo menos el delivery, nos fuimos acomodando”.

Pero sobrevivir también significó aprender a trabajar con costos que cambiaban constantemente.

“Siempre fue muy difícil trasladar el aumento real. Creo que a todos los gastronómicos les pasó lo mismo: te ibas quedando atrás, y cuando aumentabas volvían a subir los precios de la mercadería”.

Una decisión que vale más que cualquier estrategia

Cuando le preguntamos qué fue determinante para llegar hasta acá, Emiliano no menciona una campaña publicitaria, un plato exitoso ni una expansión comercial.

El salón de Duarte Quirós 802, en Alberdi.
El salón de Duarte Quirós 802, en Alberdi.

Yo creo que la constancia. No me he dedicado a otra cosa todos estos años.

Emiliano Brocca, Buda Town

“Si me preguntás, no sé si es una decisión puntual. Creo que también el estar siempre encima del negocio, es la realidad”.

Y agrega una observación que cualquier gastronómico probablemente reconozca:

“Los negocios gastronómicos son muy dinámicos, hay cambios constantes. Tanto la gastronomía como la hotelería son industrias donde se produce en el momento de servir, entonces el margen de error es poco y siempre hay que estar solucionando cosas”.

Esa dedicación comenzó en 2009, cuando decidió dejar un trabajo que ya no lo hacía feliz.

“En ese momento yo trabajaba en un laboratorio de prótesis, y la verdad me di cuenta de que no era lo que me gustaba. La gastronomía siempre me había gustado; tenía algo de experiencia, no mucha, y estudié turismo y hotelería”.

“Me levanté un día y me fui de donde trabajaba. Mi mamá me prestó algo de dinero, yo tenía algo de la indemnización, y con mi hermano arrancamos”.

Aquel primer Buda Town era un delivery familiar. Después llegaron el salón, la mudanza y distintas renovaciones que transformaron la experiencia sin abandonar su esencia gastronómica.

Lo que cambia y lo que nunca se negocia

Hay algo curioso en Buda Town: mientras su estética evolucionó una y otra vez, gran parte de sus recetas sobrevivió prácticamente intacta.

Fideos salteados, de la carta de siempre.
Fideos salteados, de la carta de siempre.

Hemos cambiado un montón de cosas, nos hemos equivocado, hemos acertado, pero el 70 % de la carta es la misma que cuando abrimos.

Emiliano Brocca, Buda Town

El chow fan, los fideos y vegetales salteados al wok, el pollo a la naranja y el cerdo agridulce siguen formando parte de su identidad. Una cocina de sabores intensos y platos abundantes que se complementa con dumplings, baozi y los populares miti-miti.

Pero Emi tiene claro que conservar la esencia no significa quedarse en el pasado.

“Cuando abrimos no existían las redes sociales, creo que estaba Facebook; no era tan importante la cuestión estética. Hoy, con la exposición y las redes sociales, sí”.

La arquitectura, el mobiliario y la ambientación se convirtieron en parte de la experiencia. Por eso Buda Town fue transformándose hasta construir ese universo inspirado en Hong Kong que hoy lo distingue.

“Después de viajar, lo más parecido que puede haber es ir a comer a un lugar, ir a tomar un café o ir a merendar. Entonces, para que la experiencia sea completa, te tenés que ir adaptando todo el tiempo”.

¿Por qué no hay diez Buda Town?

Durante años, Emiliano imaginó convertir el restaurante en una cadena. Llegó a vender una franquicia en zona norte, pero terminó cerrando. Más adelante desarrolló manuales y volvió a evaluar la expansión.

Una noche en Buda Town.
Una noche en Buda Town.

“Durante mucho tiempo pensé que iba a franquiciar, que iba a ser un producto franquiciable. Siempre lo pensé así. Coqueteé con la franquicia en varias oportunidades”.

Pero algo cambió.

Hoy, honestamente, no lo veo con interés. Me gusta que sea así, que sea un lugar adonde ir, que la gente pueda venir.

Emiliano Brocca, Buda Town

No fue simplemente una decisión comercial. También hubo motivos personales.

“Uno como emprendedor siempre tiene ganas de abrir otras unidades de negocio. Nos imaginamos negocios todo el tiempo. Pero hay una cuestión con la tranquilidad, el día a día y la vida de uno que me llevaron a no hacerlo”.

“Yo soy padre, ya estaba mucho tiempo afuera de casa, no me imaginaba estar más tiempo, o que el teléfono suene todo el día”.

De hecho, cuando recuerda los sacrificios que hizo durante estos años, hay uno que todavía le pesa: las horas que no pudo compartir con su hijo.

“De lo único que me arrepiento es eso. El resto está todo bien. Es duro, es sacrificado, pero nos gusta esto. Creo que la gastronomía no es para cualquiera, pero también es lo que nos gusta y nos genera satisfacción”.

No cambiaría nada para atrás. Sólo haber pasado algunas horas más con mi hijo.

Emiliano Brocca, Buda Town

Dieciséis años después, ¿lo volvería a hacer?

Imaginemos por un momento que Emiliano pudiera regresar a diciembre de 2009. Tiene por delante su primer delivery, la ayuda de su madre y un proyecto que todavía no sabe en qué se convertirá. Pero esta vez conoce las crisis, las dificultades, los errores y los sacrificios que le esperan.

¿Volvería a abrir Buda Town?

Sí, obvio, obvio, lo volvería a abrir.

Emiliano Brocca, Buda Town

“Es el lugar donde puedo plasmar mis ideas, la parte creativa, donde puedo equivocarme, aprender, acertar. Es el lugar donde uno se expresa y comparte con el mundo”.

Hoy Buda Town se suma a Restonline. Dieciséis años después, sigue siendo una invitación a descubrir la cocina china en Córdoba, con sus clásicos de siempre, sus miti-miti y una identidad que supo evolucionar sin perder el sabor que la hizo reconocible.

Conocé Buda Town y descubrí su carta

Buda Town

  • Dónde: Av. Duarte Quirós 802, Alberdi, Córdoba.
  • Desde: diciembre de 2009.
  • Cocina: china, al wok.
  • Lo más pedido: el chow fan y el miti-miti de pollo al limón.
  • Cómo: salón, retiro y delivery propio. Pedí desde su carta.

Temas: Córdoba · Alberdi · comida china · wok · Buda Town · Emiliano Brocca · miti-miti · emprender · oficio

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